Metro de Caracas.
Vagón 6.
7:12 a.m.
- 3 personas van una junto a la otra de pie, al llegar a la estación Plaza Venezuela, un individuo que iba sentado se dispone a bajar del vagón... Empieza la pugna! Son 3 pares de ojos midiendo los movimientos de los demás, calculando la velocidad que debe adquirir para sentarse primero, entonces gana la chica de suéter rosa, que gracias a su morral de 100 kilos empujó y apartó de su camino a los demás competidores.
-Cara de satisfacción: no puedo describir el rostro de esta chica al sentarse, está triunfante, realizada, feliz pues. Siente que logró una "pequeña victoria" a tempranas horas y, aunque su día luego sea un desastre, le queda esa sensación de victoria a las 7:13 a.m.
No es cierto que todos pasamos por eso, al llegar a la panadería y pedir el último cachito, al comernos la torta que estaba en la nevera antes que nuestr@ herman@, al robarle el novio a nuestra amiga (ok, quizás no a una amiga, pero si a otra, jijiji)
Sucede todos los días, competimos por tonterías con desconocidos y, cuando triunfamos, nos sentimos superiores al menos 5 minutos.
Si ocurre en la mañana, antes de iniciar formalmente nuestra jornada, la "pequeña victoria" nos da ánimo, entusiasmo, algo de fuerza para comenzar... Si sucede de tarde, al terminar el día, esa sensación de haber logrado algo, por tonto que parezca, nos da la certeza de que mañana tendremos una nueva oportunidad y, quien sabe, quizás hasta obtengamos una "no tan pequeña victoria".
Más que ser leída, necesito escribir por escribir...Y si a alguien le importa, pues mucho mejor.
viernes, junio 29, 2007
martes, junio 19, 2007
¿Un error? Que éxito!!!
Desde niños nos enseñan que los errores son malos, que nos alejan de la verdad, que nos hacen inferiores. No hay que caer en ellos y, si pasa, no hay que admitirlos sino ocultarlos hasta que sea inevitable la verdad. Es peor, los errores nos deprimen, nos asustan, nos confunden; nos obligan a dudar de nosotros y de nuestras capacidades.
Entonces, ¿por qué ultimamente me alegra cometer errores, equivocarme, cofundirme? ¿Es que acaso conseguí finalmente estar tan segura de mi misma que puedo fallar en algo y no por eso dejarme hundir?
Bueno, la verdad es que tanto como alegrarme no, pero si siento algo positivo en cada fallo que he cometido los últimos meses, como si cada vez que reconozco mi error logro definirme mejor como persona, estar más clara en lo que sé y lo que quiero, en mis capacidades y en lo que aun debo aprender.
Mi trabajo no es fácil, pero cada vez que un desacierto me encuentra, lo estudio, lo analizo y lo convierto en una lección, tan fácil que mi mamá estaría sorprendida (claro, la niña malcriada que manipulaba para que le resolvieran las cosas no era capaz de completar ni la primera etapa de este proceso)
Cuando fallo en mis relaciones, con mis amig@s o mis "personas especiales", descubro que aquellos cariños sinceros se afianzan en mi, crecen y continúan adelante, con o sin errores. En cambio, ese aparente sentimiento que algunos dicen tener hacia mi, se desvanece al primer obstáculo, sin dejar ni rastro, y pasa al olvido facilmente.
A veces los errores pueden confundirnos, es verdad, pero para mí (ultimamente claro) esos errores definen quién soy cuando los supero sin ayuda, cuando los admito y me fortalezco, cuando al final del día veo hacia atrás y me río de ellos.
Y si a los demás les parece horrible equivocarse, a mi me alegra, porque así recuerdo que, a pesar de mi soberbia, soy humana y puedo (es más, debo) errar alguna vez.
martes, mayo 15, 2007
Eres el viento bajo mis alas...
En realidad, los hombres terminan por ser "el peso sobre mis alas" más bien, sobre todo porque cuando crees que vas a despegar y alcanzar el sol, de pronto les entra un sentimiento de "y yo qué?" que a su vez genera en nosotras sentimiento de culpa y, lógico, acabamos quedándonos en el mismo sitio.
Yo estaba convencida de que el amor me permitía ver todo más claro, más sencillo, más brillante y con más optimismo, pero una no ve todos los caminos alternos que aparecen en la vía, las oportunidades que pueden llevarnos lejos, las puertas que esconden nuestros sueños del otro lado. Y seguimos de largo, agarradas de la mano del "Hombre Ideal" de turno (ay que monotemática) y convencidas de que la vida no puede ser mejor.
Hoy, con el susto de la soledad y la expectativa de lo que pueda llegar, siento que vuelo por fin, sin pesos innecesarios y con el impulso de cambiar mi vida. Hoy sé que no es una persona la que puede dictar mi ritmo, mi paso, mi felicidad... Hoy creo que yo puedo alcanzar más metas sola que con un director-distractor, diciéndome hacia dónde orientar mis intereses.
Qué quiero? No lo sé, podría querer volver atrás o correr hacia el futuro, cambiar mis miedos y deseos y hacerlos más independientes... Quiero ser feliz, y sólo cuento conmigo para lograrlo!
lunes, mayo 14, 2007
Visiten Paraguaná!!!
Para quienes no esten familiarizados con Venezuela, Paraguaná es una zona donde no hay que pagar impuestos al comprar, por lo que la gente va y se vuelve loca agarrando todo cuanto necesiten (o no) y les sale más barato.
Hace unas noches conversaba con una amiga, soltera reciente igual que yo, y me comentaba que desde que recuperó ese status los hombres la ven como "zona franca", donde pueden agarrar de todo sin pagar impuesto (o sin dejar anda a cambio).
Pensé que exageraba, pero tiene razón, los hombres medio ven una lágrima derramada por el "ex novio" y de inmediato empiezan a buscar la manera de sacar provecho, de convertirse en hombro para el llanto y luego en vez de hombro ofrecen diversas partes de cuerpo para ver si asi botamos el despecho... Como si funcionara!
No es que el susodicho sea feo, baboso, aburrido o simplemente "nulo"; no es un problema de ellos sino nuestro, es la consecuencia del compromiso de exclusividad que establecemos una vez que hemos encontrado al Hombre Ideal de turno.
Creemos que nunca más vamos a besar a otro, acostarnos con otro, suspirar y hasta rabiar por otro, solo EL... y luego va y nos corta como si fuera cosa de diario, sin remordimientos ni culpas, convirtiéndose en el Despecho de turno, dejando tras de él un rastro de tristeza, frustración y decepción que solo se borra con el paso de los días y alguna copa de vino.
Entonces, comienzan a llover los "peor es nada" para hacernos compañía a ratos, para sacudirnos el cabello y decir "tu te mereces algo mejor" y, acto seguido, se inclinan para plantar un beso en nuestros "exclusivos" labios... Horror!!!!!! Otra vez soy Diana "Paraguaná" Silva...
Pues sí es verdad que merezco algo mejor que el llanto por desamor, si merezco un hombre que sepa complacerme... Pero lo que más merezco es respeto, ya llegará ese momento en el que yo decida a quien voy a cobrarle impuestos y cómo va a tener que pagarlos.
lunes, mayo 07, 2007
El día que casi muero...
Cuando dicen que uno no puede saber cuando va a morir es cierto, es imposible determinar en que momento vamos a respirar por última vez antes de despedirse de este mundo, sin previo aviso, sin anuncios formales, sin discursos largos ni cortos. Se cierra el telón y hasta allí alcanza la vida.
Quién iba a decir que yo, Diana Lucía, iba a perder parte de mi inocencia ese día, en medio de un lugar parecido al paraíso, acompañada por gente que conozco sin conocer y que me sacaron del lugar más oscuro que uno puede visitar, la desesperanza.
Sí, horas antes creí morir al descubrir que la gente puede amar y ser mala, todo al mismo tiempo, y fueron "ellos" los que me salvaron de esa muerte emocional casi irreversible... Más sobrevivir no era una palabra común en mi vocabulario, no todavía.
Estaba empezando a disfrutar de la lejanía del amor y la cercanía de la espontaneidad cuando decidí entrar al agua, a lavar mi cuerpo de la tristeza,y entonces sucedió... La corriente me atrapó con una fuerza imposible de combatir, una ola, dos, tres, agua en mi cara, en mi boca, en mi nariz, agua entrando en mi sin poder evitarlo... Agua, a golpes, enterrando mis pies en la arena, empujándome hacia adentro, olas hundiendo mi cabeza, aire que se escapaba de mis pulmones sin regresar...
Grité (o creí gritar) pidiendo auxilio, hasta que me di cuenta que estaba sola, sola en medio de un remolino formado por la convergencia de las olas o algo asi... Simplemente atrapada, literalmente sin salida... Me rendí, pensando en 30 segundos más de lo que nunca logré pensar en mi vida...
Y para mi sorpresa, ni un sentimiento de culpa o arrepentimiento, tenía saldo positivo con mi "corta" vida!!!!!!!!!!
Sin embargo, algo me molestaba, algo como un vacio dentro de mi, como si faltara una sola cosa en ese momento... Por qué no había una última cara que mirar, alguien de quién despedirme???
Ah claro! no estaba él, y no quería morirme sin despedirme... No quería irme al otro mundo sin tener la oportunidad de decirle lo que siento y que lo siento... Por fin, algo de arrepentimiento en mi, y solo ocasionado por la persona que me hizo feliz y miserable en su paso por mi vida!!!!!!!!!!!
De pronto, una mano me dio el impulso de salir y un golpe en mi rodilla me hizo reaccionar de a poco, estaba de vuelta, en 1 pieza y con más agua dentro de mi que en todo el mar Caribe.
Pero no era su mano, ni su voz, ni su preocupación... Era la de alguien que si estuvo allí, y se preocupó sinceramente por mi (GRACIAS!)
No quiero morirme sin verlo, sin hablarle de lo que sucedió, sin recuperar la parte de "ser feliz" a su lado... Pero tampoco quiero perder el tiempo soñando en su regreso si en realidad no va a regresar, porque después de ese momento mi vida se redujo al ahora, a no preocuparme por lo que no está a mi alcance, a procurar darme el placer que puedo sin depender de otros...
Mi vida vale más que todas las horas que pierdo llorando, preocupada, angustiada, planificando cosas que aun no se si ocurrirán... Mi vida vale lo que yo decido... Mi vida vale lo que tengo ahora, más que lo que tuve o tendré antes de morir de verdad, irreversiblemente.
miércoles, abril 11, 2007
Amigui!!!!!!!!!!!!!!
Ay, los amigos!
Los amigos son esas personas en quienes confias incondicionalmente, aquellos a quienes les cuentas tus secretos, tus sueños, tus planes, tus miedos... Esa gente que comparte contigo, se rie contigo, llora contigo y te regaña de vez en cuando por tus "inmadureces". Los amigos te apoyan, te animan, te levantan del suelo cuando crees que ya no tienes más para dar...
Entonces, ¿por qué hay "amigos" que en vez de alegrarse por tus logros se molestan, como si estuvieses quitándoles algo? ¿por qué no te empujan a seguir y, en cambio, te dicen cosas para hacerte dudar?
Ese tipo de gente sobra en el mundo, los envidiosos, que complican todo y te meten ideas negativas en la cabeza, los que no quieren que avances y crezcas como persona emocional-intelectual-materialmente. Son personas de energía pesada, que se traban la vida y quieren trabársela a otros, por lo cual no tienen mucha gente a su alrededor, pues los evitamos para que su "mala vibra" no nos alcance.
Claro, la cosa cambia cuando esos pesados son nuestros amigos o amigas, y aunque los queremos sabemos que no son tan nutritivos o positivos como quisiéramos. No es tan fácil evadir sus comentarios y dejarlos fuera de nuestro día a día, aunque nos gustaría.
Tengo conocidas que son asi, no les gusta que yo este flaca, que tenga el cabello liso, que me haya montado los "cocos", que viva y trabaje en Caracas, que tenga un novio bello... Todo lo bueno que pasa en mi vida les molesta, como si eso les robara algo a ellas... Critican cada decisión y parece que les alegrara cuando algo no me sale bien.
Es chimbo, obvio! porque si les cuento mis problemas busco apoyo, no una risita de "ay me da una lástima", asi que he optado por contarles solo lo bueno, para que se les irrite el hígado, jajajajajajajajajaja.
No todos los amigos son asi, por fortuna aun queda gente que reivindica el término y lo engrandece, personitas especiales que te alegran el día y te ayudan a reirte de los problemas que se atraviesan en la vía, que se ponen creativas y comparten ideas y soluciones contigo... Personas que al final, valen la pena y llenan espacios en el corazón.
¿Y qué hacemos con los "pesados"? Bueno, esperamos a que un día dejen de ser tan egoístas y se alegren un poquito por nuestros logros, o los reemplazamos por otros que, aunque sean nuevos, se saben ganar la denominación AMIGOS.
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