Llegó el día... Después de meses pensando en cómo sucedería me tocó decirle Adiós a alguien particularmente especial para mi, pero no con un pañuelito blanco, ni on un largo beso, menos aún con miradas melodramáticas. No.
Dije adiós vía mensaje de texto, con sólo 120 caracteres y sin una pizca de sentimentalismo. La razón? Falta de tiempo, o mala suerte, como prefieran verlo.
La verdad es que entiendo por qué algunas de mis amigas lo ven con algo positivo, nadie quiere ver llorar a otra persona y sentirse responsable, tampoco guardar como último recuerdo un triste discurso sobre los recuerdos que quedan y los momentos que se extrañarán... Esas cosas es mejor guardárselas.
Por eso, en el fondo me alegro de no haberme despedido de él y tener como última imagen una cena riquísima, el bochinche de unos video-juegos y un beso breve que prometía un nuevo encuentro (que nunca se dio, obviamente)
Ese día estaba feliz, estaba segura de que compartir los últimos 9 meses de mi vida con él no fue un error ni una locura, fue una experiencia que me dejó más fuerte e inteligente... Y que sirvió para aprender que lo importante no es creer que conoces a una persona, es permitirle mostrarse como es y aceptarla así.
Ahora sí tengo luz verde para extrañarlo, para llorar unos días y luego esperar noticias que me llenen de envidia y alegría, porque sé que está feliz y ahora apenas empieza una experiencia que cambiará su vida... ADIÓS!