sábado, diciembre 21, 2013

Licencia para pensar.

Es de conocimiento público que cuando mi mente empieza a dar vueltas sobre un asunto, es porque ya mi sistema nervioso central percibió algo y se puso, efectivamente, nervioso.


Me pasa con frecuencia que me quedo enganchada con temas del trabajo, con alguna rabieta cotidiana, o con una conversación a medio terminar - que se completa en mi cabeza de varias maneras - pero casi siempre son temas...externos.

Esto es diferente, es algo que vi venir y que pude controlar cuando tuve la oportunidad. El problema es que soy pésima poniendo "auto-límites", obligándome a hacer algo por mi bien cuando, en realidad, disfruto un poco del drama.

Eso no es nuevo, pero supongo que olvidé cómo manejarlo...tanto zen, tanto fluir, tanta conversación con Dios, me distrajo de cuestiones terrenales que son [fueron] parte de mi vida.

Cómo se resuelve, no sé, pero sigo pensando en lo que sería, en los universos paralelos, en el "si hubiera".

Y una parte de mí cree que el error es ser tan indulgente conmigo, porque si fuera una amiga le diría ¡BASTA! si fuera una amiga le daría la solución más rápida (esa que siempre tengo a la mano) si fuera una amiga...Pero no lo soy y, además, los supuestos no me ayudan.

¿Alguien sabe si revocan las licencias para pensar?

miércoles, diciembre 04, 2013

Abrazando a un milagro...

En un auditorio lleno de gente que no tiene idea de por qué los han juntado allí, puede pasar cualquier cosa: tensión, malas caras, bostezos, risas nerviosas...Habrá quien atine a decir que nos han reunido por una mala noticia y quien replique que no se habría invertido TANTO dinero para algo como eso. 

La expectativa se alimenta del silencio, del no-saber.

Minutos después, en la pantalla, se proyecta una imagen que conozco, que vi por primera vez en el año 1994, en un betamax que me prestó mi papá: Fuerza Aérea Uruguaya dice el pedacito de avión que reposa en la nieve...en la cordillera. Sí, una mezcla de documental y fragmentos de "Alive!"se proyecta en esa pantalla gigante, pero aún no entendemos a dónde nos lleva esa historia. La sé de memoria, pero no entiendo el contexto en el que ahora me la relatan.

Yo venía a una reunión, por eso, me confunde estar viendo este mix de imágenes que, insisto, ya me sé de memoria!!!! ¿Qué viene ahora? ¿Nos van a decir que vamos en picada? Me ataca el pesimismo, hasta que una voz lo anuncia, la gente empieza a aplaudir y yo me congelo: el Dr. Roberto Canessa, el mismísimo Canessa que cruzó la cordillera para salvarse y salvar a 14 de sus amigos, estaba acercándose, micrófono en mano.

Se detiene y comienza a contar la historia, que de pronto ya no me sé de memoria, que no tiene nada que ver con Ethan Hawke sino con Nando Parrado (el de verdad, pues) ni con Jhon Newton sino con Tin Tín, tampoco con Josh Hamilton, sino con él mismo, ese que ahora me mira a la cara, ese que cuenta la tragedia con anécdotas que hacen a todos soltar la carcajada, olvidados por un momento de que el escenario es la cordillera, el pedacito de avión, el radio en el que se inventaron baño, cementerio, área de generación de agua y recreación...

Él estuvo ahí, así que ¡tiene derecho a reírse 
de las cosas que ahí pasaban!

Cuando levanto la mano para preguntarle si sintió que la película, los documentales y libros sobre el tema han respectado lo que realmente pasó, tiemblo de emoción, de nervios, de humildad...Me escucha, sonríe, me contesta mirándome de nuevo a la cara...Tomo valor para hacerle otra pregunta, sobre ese espacio entre la entrega total a Dios o la autosuficiencia, se ríe esta vez, me cuenta que le pedía a Dios que, si había una roca muy empinada, le regalara un espacio para meter las manos y seguir. "Dios y hombre".

Se despide, lo sigo, me da la mano y tartamudeo...me abraza y, al mirarlo yo a los ojos, veo la paz de alguien que trascendió los miedos, los prejuicios y las banalidades, un tipo que está más vivo que todos nosotros, un tipo que se ríe porque sabe que la hora llega, pero no se anuncia, así que en vez de sentarse a esperarla, hay que ganarle otro minuto, otra hora, otro día.

El Dr. Roberto Canessa sabe que lo admiro, sabe que esas preguntas ("Muy buenas sus preguntas, me gustaron mucho", dijo) tenían 20 años guardadas, esperando tener a quién hacérselas - no es Ethan Hawke ni Josh Hamilton, pero ellos no habrían podido contestármelas - y sabe que es uno de los pocos seres humanos que me han dejado sin palabras...

sábado, agosto 24, 2013

Huérfana de padre...

No me den el pésame ni nada parecido. No es que se haya muerto, pero digamos que irse de mi casa intempestivamente, diciendo que  le doy lástima delante de mi novio, es morirse.

Sí, puede ser que preguntarle si yo fui fruto del amor o de un accidente le generó confusión (porque nunca él mismo fue capaz de preguntarse o contestarse eso) o que decirle que necesitaba aclaratorias sobre algunos episodios del pasado lejano o reciente lo hizo temblar ante la posibilidad de tener que hablar con sinceridad...cosa difícil para él.

En todo caso se fue, sin despedirse 
y dejando media copa de vino (que ya me tomé!). 

Para empeorarlo podemos decir que enfatizó cosas como que "las dos versiones que un hijo de padres divorciados puede tener" son irrelevantes o que "tirábamos rico tu mamá y yo y ya¨ sea la razón por la cual estaban juntos. Lo menos que podían hacer era tener buen sexo, por Dios, no hay otra explicación para que estuvieran juntos, fuera de eso, ¿qué podía ofrecerle a mi mamá que ella no tuviera?.

Resulta que, desde su lugar, las explicaciones de un padre a un hijo no tienen lugar, porque ser padre es ser infalible y jamás admitir sus errores o confusiones. Por supuesto, tampoco un hijo puede estar lastimado por las acciones de un padre, hay que amar incondicionalmente y ya.

Un hijo debe amar incondicionalmente...Un padre, debe 
amar cuando el hijo está bonito y gordito, pero calladito.

En fin, lo triste es que mi papá admita que estuvo con locas, pero no que está con una ahora, que fue un tarado al consultarme si debía divorciarse o no, pero no considere divorciarse ahora, que crea que sus tres hijas menores son perfectas, pero que los tres anteriores no. Peor, lo triste es que él admite que no puede darme explicaciones, pero que sea incapaz de tratar al menos de dármelas.

Para ese papá, una hija mayor impecable y digna de amor, es aquella que se mantiene satisfecha con las migaj...digo, palabras que él otorga, pero en cuanto ella exige más de esa función de papá (que hable, que explique, que aclare, que se sincere) esa misma hija es digna de lástima, de avergonzarla delante de su pareja.

Y así, se marcha, sin despedirse, sin dar las gracias, 
olvidando una copa de Torrontés Terco 2009 a medias.

Que en paz vivas, querido, mientras te alcance la vida y mientras tus hijas menores no se pregunten por qué "Sofía" es un nombre que no pueden pronunciar jamás.

lunes, mayo 13, 2013

No saber no es malo...


A diferencia del “Ser o no ser”, el saber o no saber no debería ser un dilema. Ser algo o no, lo elegimos, lo cambiamos, lo desechamos, sin mayor problema que la temporal pérdida de la identidad. Saber, en cambio, es algo mucho más complicado.

Pedimos honestidad permanentemente, en todos los ámbitos de nuestra vida. Queremos que las personas que nos rodean se armen del valor que implica decir todo, que pierdan muchas veces la vergüenza o el decoro, que se despreocupen por las consecuencias, y simplemente lo suelten…¡todo!

Pero, ¿alguna vez nos hemos preguntado a nosotros mismos 
cuánta cantidad de información es “demasiada información”?

Queremos saber si nuestro jefe está contento con nuestro trabajo, queremos saber si nuestra pareja nos ha engañado, queremos saber si nuestra mejor amiga realmente se alegra de nuestros triunfos, si nuestros padres aprueban nuestras decisiones, si vamos a morir mañana…queremos que los otros sean tan transparentes como para leerles la mente y saber qué realmente piensan, sienten, quieren o hacen.

Lo único que no queremos es ignorar cosas pero, si las ignoramos, ¿no será por alguna justificadísima razón? Si no puedo saberlo todo y me veo forzada a confiar en la verdad que otros me transmiten, ¿tendrá eso algún sentido?

Nos creemos tan infalibles, tan preparados, tan maduros, que estamos convencidos de que podemos manejar cualquier cosa que nos digan, desde un “no te amo” hasta un “te queda una semana de vida”…Pero ¡no!

La dolorosa verdad es que nos damos cuenta de que no estamos preparados para oír algo después de haberlo escuchado. Y aunque esto parezca un chiste cruel, es una realidad que vivo, que hoy un poco padezco, por andar de preguntona, por andar haciéndome la chistosa, por creer que las cosas tristes no lo son tanto.

Gente, todos somos ignorantes de algo, en mayor o menos medida y, ¿saben qué?, hoy entiendo que es mejor seguir así, que eso que debamos saber llegará a nosotros y, si no llega, no es el fin del mundo. 

Después de todo, es mejor no saber algo que desear “des-saberlo”.  

sábado, enero 26, 2013

Madonna, mi introspección espiritual y otras novedades.

Octubre 2012. 
Status: Estancada. Decepcionada de mí. Molesta conmigo. Inconforme con lo que hago y tengo. Cansada de mi realidad. Todas estas, cuestiones desagradables que un ser humano sólo puede sentir con respecto a si mismo una vez o dos por vida. 
Hobbie: Comparar mi vida porteña con mi vida caraqueña.
Hasta hace dos años y poco, mi vida era el producto de decisiones incorrectas, impaciencia y muchas ganas de ser irresponsable, sin éxito. Trabajé en lugares y proyectos en los que no creía, me rodeé de mucha de gente que no me importaba, me enamoré de un hombre que no existía y me divertí con otros que definitivamente, sabían cómo existir. 
¿En qué se parece eso a mi vida en Buenos Aires?
¿Es acaso justo conmigo, con el universo, que tanto se esmeró en ayudarme a plasmar mi "sueño" y hacerlo realidad?
¿Por qué me sentía, entonces, viviendo atrapada en mi propio sueño, esperando que algún despertador mágico me rescatara?

Los detalles son irrelevantes, pero cuando más desesperada parecía mi situación, llegó a mi vida una persona especial, mi "traductora espiritual". Sí, Dios en Su infinita bondad, me atravesó a esta mujer, que tiene la singularidad de poner en palabras simples y de mi agrado, Sus mensajes.

Fácil...Dios quiere que nos re-presentemos, nos re-inventemos, nos re-creemos, nos re-conozcamos, nos re-evaluemos y así, volvamos a empezar todo el proceso nuevamente. 

Un poco, quiere que seamos como Madonna, que no para de generar versiones de sí misma, no siempre mejoradas, pero trabaja en eso.

Nunca pensé en el cambio interior y el acercamiento a Dios, de esa manera. Me convencí de que Él nos conoce cómo somos y el secreto era llegar a ser eso que Él espera de nosotros, pero resulta que Dios no es como nuestros padres (con secretas aspiraciones para nuestro futuro) y, si algo pide, es simplemente comunicación permanente, fe, amor por nosotros mismos y que seamos felices. Quizás un par de cosas más, pero apenas estoy empezando el proceso.

Mi traductora me ayuda, una vez a la semana, a reconocer los momentos en que he estado más cerca de Él, en que he tenido la claridad de decir o hacer exactamente eso que Él dispuso para mí, en cómo me complico la vida cuando hago lo opuesto y ahora estoy aprendiendo a reconocer la diferencia, evaluando los resultados de mi vida diariamente.

No dije que fuera fácil, pero confieso que 
me divierte descubrirme y re-descubrirme semanalmente.

Enero 2013.
Status: Reconciliada conmigo.
Hobbie: Practicar nuevos métodos para construir mi nueva vida.
Todos los días tomamos decisiones, de tamaños diversos, que tienen un impacto desconocido en nuestras vidas. El juego consiste en probar lo que me hace sentir bien, lo que no va contra mis principios pero que, quizás, vaya en contra de mis hábitos/rutinas/costumbres. Dejar de ser cómoda y poner a prueba mi disciplina.

Cambiar es como ir al gimnasio, la diferencia es que 
ninguna amiga te puede acompañar. 
Es un ejercicio que le toca hacer a cada uno por su cuenta.