lunes, diciembre 20, 2010

Sin Parte II ni III.

Se supone que debía continuar la mágica historia de mi paso por Buenos Aires, de mi partida a la Patagonia y mi regreso tan anticipado a Capital. Se supone que daría divertidos detalles de cómo mis planes nunca sucedieron y, en cambio, recibí una enorme cantidad de sorpresas, cortesía de La Vida.

Sin embargo, la majestuosidad de mi viaje no le permitió a las musas inspirarse apropiadamente, pasaron todo el tiempo distraídas con los paisajes, la gente, las comidas, los sonidos, las largas horas en un asiento de autobús y los breves instantes en que nos quedábamos todas sin aliento ante una cosa totalmente nueva. Aún no hemos encontrado cómo hacerle justicia a eso, con palabras.

Para resumir, conseguí ese trabajo para el que me entrevistaron la semana que llegué a Argentina. Lo celebré comiendo en un restaurante llamado "Cumaná". Sí, el dueño vivió varios años allá y eligió ese nombre para su local, donde bien encajarían unas pepitonas, un pescado frito con tostones o un rompecolchón!!!

Me llamaron a las 14 horas de un viernes, mientras comía con "él"... Y ambos entendimos que, de quedarme aquí, tocaría replantear muchas cosas... Nos miramos, sonreímos e hicimos un brindis, porque replantear, en ese momento, nos parecía perfecto.

Lo logré, me gané a pulso un puesto en un importante canal de cable, haciendo una tarea con la que muchos sólo sueñan, sin palancas, sin lobby, sin trampas, me lo gané limpiamente, con mi talento, inteligencia y preparación. Estuve orgullosa de mí misma en ese instante, más de lo que nunca antes me había sentido.

Entonces, empezó el drama... La burocracia, las trampas, las mentiras de otros, las "falsas ayudas", las confusiones, los empleados públicos... Y una hoja tamaño carta que no llegará hasta mayo de 2011, que es lo único que me separa de ese trabajo soñado, que ahora parece una borrosa alegría.

...La frustración, la impotencia de haber luchado tanto por una meta a la que llegué 
y de la cual ahora me toca alejarme...

Una ciudad que, de pronto, ya no es tan amigable, pues parece estar plagada de paraguayos analfabetas que tienen prioridad en Migraciones, de secretarias que disfrutan dando instrucciones confusas a la gente, de extranjeros mezquinos que envidian oportunidades que ellos mismos eligen no aprovechar. Y sí, también de locales que te dan ideas, ánimo, alternativas, que les importa que te quedes y quieren ayudarte pero no saben cómo.

No sé dónde estoy ahora, ni a qué estoy jugando, pero hasta el último minuto voy a apostar por mí y mis sueños!!!

2 comentarios:

Gabriel Guerra dijo...

Cito: "pero hasta el último minuto voy a apostar por mí y mis sueños!!!"

HAZLO
HAZLO
HAZLO
HAZLO
HAZLO
pero sobre todo HAZZZZZZZZLOOOOOOOOOO

Te Quiero (y MAS) y nada, ni la distancia va a cambiar eso.

PD: HAZLO!!!

Anónimo dijo...

Al final la vida habla y todo se resuelve.Existen los finales felices.